El Santo Rosario
Meditación de los misterios de la vida de Cristo con María, acompañada del padrenuestro, las avemarías y el gloria.
Oración, canto, imágenes y peregrinaciones: distintas formas de vivir la fe con María.
Meditación de los misterios de la vida de Cristo con María, acompañada del padrenuestro, las avemarías y el gloria.
Por la mañana, al mediodía y al atardecer, recuerda la Anunciación y la Encarnación. Durante el tiempo pascual se reza el Regina caeli.
Signo de pertenencia a la familia carmelita y de compromiso con una vida cristiana bajo el cuidado de María.
Vinculada a santa Catalina Labouré y a la invocación: «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti».
Oración de confianza tradicionalmente asociada a san Bernardo: «Acordaos, oh piadosísima Virgen María…».
Camino difundido por san Luis María Grignion de Montfort: entregar la propia vida a Cristo con la ayuda de su Madre. Totus Tuus fue el lema de san Juan Pablo II.
Meditación sobre los sufrimientos de María, desde la profecía de Simeón hasta la sepultura de Jesús. Una devoción especialmente cultivada por los servitas.
Invocaciones que honran a María con títulos como Rosa Mística, Torre de David, Estrella del Mar y Refugio de los Pecadores.
Alma Redemptoris Mater, Ave Regina Caelorum, Regina Caeli y Salve Regina acompañan la oración de la Iglesia a lo largo del año.
Devoción vinculada al mensaje de Fátima: confesión, comunión, Rosario y meditación durante cinco primeros sábados consecutivos, en reparación al Inmaculado Corazón.
Caminar hacia un santuario mariano permite compartir la fe, agradecer y presentar las necesidades de la comunidad.
El cántico de María proclama la grandeza y la misericordia del Señor. La Iglesia lo reza cada tarde en las vísperas.
Una Madre, muchos títulos: cada uno nos invita a contemplar un aspecto de la gracia.